Neutro Shorty: el jefe de la muerte

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Neutro Shorty: el jefe de la muerte

16 de noviembre de 2019

Así se autodefine el rapero en una de sus canciones. Nos paseamos por ellas para saber a qué le canta el joven que protagonizó el trágico concierto en el Parque del Este.

Hubo un tiempo en que la música popular latinoamericana tenía a la ternura por bandera. El bolero, quizá como ningún otro género, la ejercía incluso al abordar los mundos más sórdidos y violentos. Se le cantaba a una joven prostituta llamándole “Virgen de medianoche”, y si la profesional ya estaba entradita en años igual se le trataba con tierna comprensión:

“Ya que la infamia de tu ruin destino
marchito tú admirable primavera
Haz menos escabroso tú camino
Vende caro tu amor aventurera”

Pero la ternura no tiene ni un rinconcito en el mundo del rap y del trap que, como vimos en el caso del sonado concierto de Neutro Shorty, es el que en verdad desata las pasiones de una gran parte de la juventud actual. ¿Y qué ocupa su espacio? Pues mucha, mucha realidad cruda y dura de la marginalidad: drogas, sexo despojado de romanticismo, más drogas, armas, dinero y muerte. Poco más.

Veamos algunos ejemplos del “cancionero” de Neutro Shorty:

En este primero encontramos un inusual respeto por la rima (la métrica no es su fuerte) y un sentido del humor también infrecuente:

“En mi nota me cojí una reptiliana
Y ahora soy famoso entre todas las marcianas
Pues les gusta mucho mi macana humana
Y sobretodo mi olorsito a marihuana”

 

Lo normal, en cambio, es abordar los temas con limpia rudeza. Así:

“Suénala suénala suénala uuhhh
Traigo droga nueva, pruébala
Saca tu glock y traquéala
Y si eres lacra lacréala

 

O así:

“Aqui nadie se compromete
Yo quiero tu culo y tu quieres mis billetes”

Y siempre se vuelve sobre la violencia como eje de su mundo:

“Si cantas plomo anda cauteloso
no habrá perdón este mundo es peligroso
en mi pandilla caminan perros rabiosos
aquí no creemos en nadie
en la calle no se cree en nadie”

 

Pero a veces, muy pocas, surge un brillo de ingenio, casi de poesía:

“No soy de rogar, más bien soy arrogante.
Ella es la interesada, yo el interesante”

 

Y en ese mundo violento, donde la vida siempre es corta, recrea quizás sin saberlo al joven Pablo Escobar cuando juraba suicidarse si antes de los 30 años no se convertía en millonario:

“No pienso seguir siendo pobre hasta los 25 y si lo soy desde un piso 14 me aviento de un brinco porque una vida perdida no sirve”

 

Un mundo, en conclusión, donde el amor de los boleros fue desplazado por la implacable muerte:

“Soy el jefe de la muerte y esta noche ella va a verte
Y si sueñas con tu esposa tendrás el privilegio de verla inerte.
La sangre salpica en el techo, ha muerto y sigo insatisfecho.
Me fumo un porrito en tu lecho, te doy, toma, justo en el pecho”

 

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