¿Será que falta burdel?

editorial

¿Será que falta burdel?

6 de septiembre de 2019

La oposición lleva años y años acechando el aeropuerto La Carlota sin nunca haber superado sus rejas exteriores. Manifestaciones multitudinarias se han producido alrededor, recorriendo la autopista, creando un extraordinario contraste entre la ciudad abigarrada de ciudadanos desarmados y los grandes espacios vacíos del aeródromo, custodiado por unos pocos militares. A un lado de la reja siempre se alzaron voces llamando a la insurrección de los uniformados, pero nunca tuvieron respuesta. Hubo momentos en que la masa manifestante pareció a punto de desbordar el negro enrejado. Incluso aquella vanguardia guarimbera de jóvenes temerarios llegó en algún momento a casi romper la barrera… y lo pagó con sangre.

Toda esta imposibilidad pareció que se había acabado el pasado 30 de abril, cuando Leopoldo López nos dijo por Twitter que “Estamos en la Base La Carlota”, como si ya estuviese paseándose por los hangares.  Pero resultó que no; resultó que Leopoldo lo que estaba era nuevamente del lado de afuera; resultó que una vez más la oposición estaba contando los pollos antes de nacer. Resultó, en síntesis,  que no se habían creado ni los vínculos ni los “cómo-quedo-yo-ahí” con los militares, indispensables para que aquello se convirtiera en algo serio. Indispensables, pues, para que finalmente se nos extendiera la cordial invitación a recorrer los espacios de la Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda.

Todo esto a cuento de que ayer se nos demostró que  la cosa no es tan difícil. Lo que hace falta es ubicar al tipo indicado. Johandrys se llama, es teniente y es un hombre que al parecer admira con la misma  pasión las regordetas curvas de un Hércules C-130 y las de una muchachona de alquiler. La joven atravesó todas las garitas y todos los controles que allí cabe suponer, llegó al corazón mismo de la base aérea, se puso cómoda –muy cómoda-  y posó a discreción para el teniente.

Miren qué fácil hizo lo que no pudo Leopoldo ni Guaidó.

Con razón dicen que a la oposición venezolana lo que le falta es burdel.

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