Profesionales de la incompetencia

editorial

Profesionales de la incompetencia

8 de agosto de 2019

Los responsables de nuestros negocio petrolero han llevado su incompetencia al máximo refinamiento

En la larga lista de los fracasos del chavismo destaca el anti-milagro de haber casi acabado con nuestro negocio petrolero. Los que saben de petróleo saben, también, que para echar a perder un negocio tan bueno se requieren unos niveles de incompetencia y-o de vagabundería realmente extraordinarios. Vamos, que se necesita ser estructuralmente pirata, inútil de vocación, maleta fundamentalista y cleptómano insaciable.

No señor, una hazaña así no la logra cualquier pillo improvisado. Se requieren muchos años de práctica, una increíble capacidad para nunca darse por satisfecho en la labor destructora y desarrollar lo que bien podemos llamar un virtuosismo artístico en la puesta de torta. Aquí lo logramos… ¡Bravo campeones!

El “comandante eterno” prometió que para estas fechas el país estaría produciendo más de seis millones de barriles diarios y, al día de hoy, una PDVSA renqueante a duras penas supera los 700 mil barriles. ¿Culpa de las sanciones? Definitivamente no. La caída en la producción viene de mucho antes, y se manifiesta sistemáticamente desde los tiempos en que Rafael Ramírez (ese mismo que hoy despotrica contra Maduro desde algún lugar de Ciudad Gótica) convirtió a PDVSA en una gigantesca agencia de empleo e implementó una fulana política de “soberanía petrolera” que, en realidad, fue una corrosiva mezcla de corrupción y negligencia.

Claro que las sanciones son ahora una variable que pone a la industria al borde del abismo. Tras la reciente “orden” firmada por Trump, ya se da por hecho que la petrolera Chevron tendrá que abandonar el país, quizás tan pronto como en octubre cuando se venza la prórroga que recientemente le dio la administración norteamericana. El problema es que Chevron maneja actualmente una cuarta parte de nuestra producción petrolera. Con sus casi 100 años de experiencia en Venezuela, su aporte ha sido esencial para que la actual crisis de producción no sea una catástrofe todavía mucho mayor.

¿Qué ocurrirá?  Lo de siempre: Maduro reaccionará muy airado, pondrá cara de “Ay, sí, gran vaina”, y transferirá las operaciones a alguna empresa china o rusa. Pero nada es tan sencillo, y PDVSA seguirá sufriendo las consecuencias, y todos nosotros con ella.

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