LO QUE REVELA LA COTA

editorial

LO QUE REVELA LA COTA

27 de julio de 2019

Lo hechos de la Cota 905 dejan lecciones que, por lo visto, el gobierno no quiere aprender.

Con lo ocurrido en la Cota 905, se está cosechando lo sembrado en materia de seguridad pública.

El gobierno nacional ha desplegado dos tipos de conducta aparentemente muy contradictorias, pero que tienen en común su tufo fascista.

Una es la llamada política de “mano dura”, inaugurada en plenitud con las llamadas OLP. Es la política del exterminio, de las ejecuciones extrajudiciales disfrazadas de “enfrentamientos”. Una vía profundamente populista, muy conveniente para ganarse el aplauso de una población agobiada por la inseguridad. Esta tiene un “pequeño” problema: nunca funciona, nunca trae el beneficio que promete. Los criminólogos del mundo entero están cansados de comprobarlo y denunciarlo: allí donde se implementa, la delincuencia siempre acaba ganando la batalla, y queda un rastro de víctimas inocentes producto del clima de abusos e impunidad que va unido inevitablemente a este tipo de prácticas. Para muestra, el FAES.

La otra, que se gana el aplauso de otro tipo de público, es la caracterizada por el “empoderamiento” de grupos civiles, por la creación o auspicio de colectivos armados vinculados por su afecto político al gobierno. Con estos grupos se privatiza la seguridad pública en determinados sectores, dejándola bajo su responsabilidad. Se delega el necesario monopolio de la violencia que por definición tiene el Estado moderno, y la consecuencia previsible es un caos de consecuencias impredecibles, sobre todo cuando una sociedad comienza a correr el riesgo de una guerra civil.

En ambos casos, el primero en darse de baja es el Estado de Derecho. Ninguna de las dos vías ampara realmente al ciudadano, y ninguna de las dos es realmente efectiva para devolvernos la paz y la seguridad. Las políticas correctas, que quedaron por allí archivadas en los documentos de la Comisión Nacional para la Reforma Policial (CONAREPOL), son demasiado trabajosas, demasiado democráticas y demasiado costosas para quienes hoy tienen el poder.

Si te gustó, compártela: