LAS NUEVAS MISSES

editorial

LAS NUEVAS MISSES

Foto: Miss Venezuela 2013 Migbelis Castellanos (L) crowns contestant Miss Guarico, Mariana Jimenez, after she won the Miss Venezuela 2014 pageant in Caracas October 9, 2014. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins (VENEZUELA - Tags: SOCIETY ENTERTAINMENT)
1 de agosto de 2019

¿En qué piensan las muchachas que antes pensaban en el Miss Venezuela?

 

Quizás la candidata más bella, la que esta noche tendría que ser coronada Miss Venezuela, está vendiendo arepas por los lados de la Plaza de Armas, en el centro histórico de Lima.

Es una de esas muchachas que, como la legendaria Susana Duijm, antes cifraban en el concurso la esperanza de dar un salto extraordinario hacia una vida más próspera y rutilante. Ahora, ya se sabe, Venezuela no es la misma y el Miss Venezuela tampoco.

Ahora muchas potenciales candidatas a mises tienen la cabeza en otra cosa. Son expertas en condiciones migratorias; saben exactamente qué papel piden en cada frontera y andan cuadrando un paquete que por 120 dólares las pone en Ipiales, incluyendo los servicios de un jíbaro con contactos claves en la Guardia Nacional.

La belleza para ellas es un plus que, quién quita, les dará alguna ventaja al solicitar un empleo o les permitirá distinguirse del paisaje urbano si les toca, como a tantas, el camino de la “economía informal”. La belleza -Dios nos las guarde- podrá ser también un peligro si se ponen en ellas los ojos de la floreciente industria de la trata de personas.

Ya no titubean ante un micrófono ni balbucean buenas intenciones sobre la paz mundial y la infancia abandonada. Ahora enfrentan interrogatorios de funcionarios de aduanas.

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