Conversandito con Uslar Pietri…

editorial

Conversandito con Uslar Pietri…

29 de octubre de 2020

¿Qué habría dicho el hombre que pidió sembrar el petróleo al ver que ya no hay nada que sembrar? En esta entrevista imaginaria tratamos de descubrirlo.

Invoquemos al espíritu de don Arturo Uslar Pietri e imaginemos que tenemos el privilegio de conversar con él:

– Don Arturo… ¡manifiéstese!

De inmediato nuestro referente moral se materializa ectoplasmáticamente y, por supuesto, lo primero que sale por su boca es el mantra que, entre otras tantas verdades, lo hizo famoso:

– ¡Hay que sembrar el petróleo!

– Disculpe, maestro, es que no se puede.

– ¡Nunca les ha faltado una excusa! No es que no pueden, es que no quieren.

– No… es que ni queriendo. Ya no hay nada que sembrar. ¿Se acuerda de los tiempos de Gómez? Ya sabe, cuando sacábamos unos barrilitos de El Barroso… bueno, así más o menos estamos ahora.

– Me está tomando el pelo…. Eso es imposible.

– O peor, don Arturo… ¿Sabe cuántos millones de dólares facturó la industria petrolera el mes pasado?

– Ni idea, pero puestos a adivinar y en el peor escenario… no sé… ¿Mil millones?

– Menos…

– ¿Cien millones?

– Menos…

– No me asuste.

– Cero… cero, cero, zapatero.

– ¡No, es que no puede ser! ¿Cómo puede alguien arruinar así un negocio tan bueno? Aaaaaah, ya entiendo, seguro que ya encontraron una fuente de energía más barata y el negocio petrolero se fue al diablo.

– Esteeee… pues fíjese que todavía no. Los jeques árabes siguen paseando en Lamborghini con un guepardo en el asiento del copiloto.

– ¿Y entonces qué pasó? ¿Nos invadieron los extraterrestres? ¿Nos llegó  una plaga que se come los hidrocarburos? ¿Le cayó coquito a los balancines?

– Bueno, sí, podría llamarse plaga.

– Mire, es que en la PDVSA que yo conocí usted se buscaba al más maleta, al campeón de los negligentes para ponerlo de presidente de la empresa, y ni así. Pero si eso es como vender aire embotellado. Hay que tener demasiada vocación de fracaso para semejante anti-milagro.

– Bueno, pues le explico lo que pasó. La historia es larga, así que póngame una musiquita de arpa de esa que tienen allá en el cielo para remontarnos al pasado. Resulta que había que recuperar la soberanía petrolera y abrir la caja negra que era PDVSA y entonces…

– ¡No, qué va, no quiero enterarme! Bastante hice yo con advertirles lo que había que hacer. Me devuelvo ya mismo al empíreo. Este chisme tengo que contárselo a Pérez Alfonzo. Si no estuviera muerto le daría un infarto. Y ustedes…. ¡váyanse todos a sembrar yuca!

Si te gustó, compártela: