El infierno que viven los animales en la Amazonía

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El infierno que viven los animales en la Amazonía

Foto: Cortesía
23 de agosto de 2019

Según la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica, se sabe que la extensión es hábitat de 2,5 millones de especies de insectos, 2.500 especies de peces, más de 1.500 de aves, 550 de reptiles y 500 de mamíferos

Pedro Ribas Alves, quien trabaja como especialista en incendios forestales de Mato Grosso, uno de los estados de Brasil afectados por los fuegos, el pasado sábado se encontró con un armadillo cuando realizaba un recorrido en un vehículo como parte de sus trabajos de recopilación de información para la lucha contra los incendios, En entrevista para la BBC Brasil, relató:  «Íbamos lentamente por la zona afectada y decidí parar. Ya había visto a alguien dándole agua a un armadillo con una garrafa térmica en YouTube. Tomé al armadillo, que no ofrecía resistencia, y le di agua. Percibió el agua, quiso tomar y chupar de la boquilla, pero no tenía fuerzas. Así que pedí un vaso a un colega y le di agua».

Según la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica, se sabe que la extensión es hábitat de 2,5 millones de especies de insectos, 2.500 especies de peces, más de 1.500 de aves, 550 de reptiles y 500 de mamíferos.

Cada año se registran muchos incendios forestales en Brasil que terminan dañando enormemente a la rica fauna y flora del país sudamericano.

«Es muy triste ver el bosque completamente aniquilado», dice el biólogo Izar Aximoff a BBC Brasil.
«Ese paisaje colorido, con flores, sonidos de animales, pájaros cantando, animales en movimiento y el olor a bosque, se transforma en silencio, animales carbonizados, olor a carne quemada, desolación. Todo está negro y uno se llena de todo ese residuo de carbón».

Aximoff ha estudiado la restauración de bosques en Río de Janeiro después de que se incendiaron.
«He visto una boa constrictor quemada, un perezoso carbonizado, una bromelia quemada. Te dan ganas de llorar. La pérdida es invaluable», explica Aximoff, quien es biólogo especialista en el tema en áreas del bosque atlántico.

«Las especies en peligro de extinción nunca regresan. Con cada incendio, se pierde diversidad», explica. «Y muchas áreas de la mata atlántica, por ejemplo, no pueden regenerarse solas. Necesitas un refuerzo. Tenemos las mejores cabezas del mundo en el área de reforestación, pero la demanda es demasiado grande», se lamenta.

La falta de recursos dificulta una planificación más efectiva para prevenir nuevos incendios.
«La prevención es mucho más barata. Pero tampoco hay planificación debido a la falta de datos. Los gastos después de los incendios son mucho más altos. Usan aviones, equipos, sin mencionar el riesgo de muerte al que están expuestos estos profesionales».

Con información de BBC Brasil.

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