Madre encontró a su hijo después de 32 años desde que lo secuestraron y vendieron

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Madre encontró a su hijo después de 32 años desde que lo secuestraron y vendieron

11 de agosto de 2020

Jingzhi se enteró después de que Jia Jia había sido vendido a una pareja que no tenía hijos en la provincia de Sichuan por 6.000 yuan (US$840 de hoy) un año después de su secuestro. Sus padres adoptivos lo nombraron Gu Ningning y lo criaron como hijo único

Li Jingzhi pasó más de tres décadas buscando a su hijo, Mao Yin, que fue secuestrado en 1988 y vendido. Estaba a punto de darse por vencida de poder encontrarlo, pero en mayo finalmente recibió la llamada que había estado esperando.

Mao Yin era hijo único. La política de un hijo de China estaba en completa vigencia, así que no había posibilidad de tener más. Ella quería que fuera un estudiante aplicado y exitoso, así que lo apodó Jia Jia, que significa “grande”.

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Desaparición de su hijo

“Nuestro jefe dijo una frase: ‘Su hijo está desaparecido’”, recuerda Jingzhi. “Mi mente se nubló. Pensé que tal vez se había perdido. No se me ocurrió pensar que no sería capaz de encontrarlo”.

Era octubre de 1988 y Jia Jia tenía dos años y ocho meses.

El esposo de Jingzhi explicó que había recogido a Jia Jia en el jardín infantil y había hecho una parada para conseguirle un poco de agua en un pequeño hotel que pertenecía a la familia. Había dejado al niño solo de uno a dos minutos mientras enfriaba el agua y cuando se dio vuelta, Jia Jia había desaparecido.

“Algunas veces en la TV había anuncios de niños desaparecidos, pero nunca pensé que habían sido secuestrados y vendidos. Simplemente pensé que se habían perdido”, dice.

Al conocer la desaparición de Jia Jia, su primer instinto fue culpar a su esposo. Luego se dio cuenta de que deberían colaborar para encontrar a su hijo. Pero a medida que pasaba el tiempo, esa obsesión dio lugar a que hablaran poco de otras cosas y, cuatro años después, se divorciaron.

“Un doctor me dijo algo que me causó un gran impacto. Dijo: ‘Puedo tratarte de tus males físicos, pero en cuanto a los males de tu corazón, eso está en tus manos’. Sus palabras me pusieron a pensar toda la noche. Pensé que no podía seguir así. Si no controlaba mis emociones, podía enloquecer. Si enloquecía, no sería capaz de salir a buscar a mi hijo y si algún día regresara y viera a su madre loca, sería una gran tristeza para él”, explica Jingzhi.

Cuando su hijo llevaba ya 19 años desaparecido, Jingzhi empezó a trabajar de voluntaria en un sitio webdedicado a reunificar a las familias con sus hijos desaparecidos.

“Ya no me sentía sola. Había muchos voluntarios ayudándonos a buscar a nuestros hijos. Eso me llegó al corazón”, expresa. Tambén había otro beneficio: “Pensé que aún si no encontrara a mi propio hijo, podía ayudar a que otros niños regresaran a su hogar”.

Luego, en 2009, el gobierno de China estableció una base de datos de ADN donde las parejas con hijos desaparecidos o personas que sospecharan que habían sido secuestradas podían registrar su ADN. Ese fue un gran avance que ha ayudado a resolver miles de casos.

La mayoría de niños desaparecidos de los que escucha Jingzhi son varones. Las parejas los compran porque no tienen hijos o porque no tienen varones, y la mayoría vive en el campo.

A través de su trabajo con la web de búsquedas y otras organizaciones durante las últimas dos décadas, Jingzhi ha ayudado a conectar a 29 niños con sus padres. Manifiesta lo difícil que fue describir sus sentimientos cuando vio esas reunificaciones.

“Me preguntaba: ‘¿Por qué no podía ser éste mi hijo?’. Pero cuando veía a los otros padres abrazando a su criatura, me sentía feliz por ellos. También pensé que si ellos podían tener ese día, yo también lo podría tener. Me dio esperanza. Al ver un hijo recuperado para ellos me dio esperanza que un día mi hijo regresaría a mi lado”, dice Jingzhi.

No obstante, hubo momentos en los que casi abandona toda esperanza.

“Cada vez que una pista resultaba en nada, me sentía muy desilusionada”, dice. “Pero no quería sentirme desilusionada. Si hubiera seguido sintiéndome desilusionada, habría sido muy difícil continuar viviendo. Así que mantuve la esperanza para seguir viviendo”.

Su madre anciana también le sirvió como recordatorio para seguir buscando a su hijo.

Fue entonces que el 10 de mayo de este año -el Día de la Madre- recibió una llamada de la Oficina de Seguridad Pública de Xian con la increíble noticia: “Han encontrado a Mao Yin”.

“No me atrevía a imaginar que era cierto”, admite Jingzhi.

En abril, alguien le había dado una pista sobre un hombre que había sido tomado en Xian hacía muchos años. Esa persona le dio una foto de ese niño ya adulto. Jingzhi llevó la foto a la policía, que utilizó tecnología de reconocimiento facial para identificarlo como un hombre que vivía en la ciudad de Chengdú, en la vecina provincia de Sichuan, a unos 700 kilómetros.

La policía lo convenció de que se hiciera una prueba de ADN. Eso fue el 10 de mayo y el resultado coincidió.

La semana siguiente, la policía tomó muestras de sangre para realizar otra ronda de pruebas de ADN y los resultados comprobaron que sin duda alguna eran madre e hijo.

“Fue cuando recibí los resultados del ADN cuando realmente creí que había encontrado a mi hijo”, afirma Jingzhi.

Después de 32 años y de más de 300 pistas falsas, la búsqueda había llegado a su fin.

El lunes 19 de mayo fue elegido como el día de la reunificación. Jingzhi estaba nerviosa. No se sentía segura de cómo reaccionaría su hijo. Ya era un adulto, casado y a cargo de su propia empresa de decoración interior.

“Antes de la reunión tuve muchas preocupaciones. Tal vez no me reconocería o no me aceptaría, y quizás en su corazón me habría olvidado. Tuve mucho miedo de que cuando lo fuera a abrazar, mi hijo rechazara el abrazo. Sentí que me dolería mucho que el hijo que había buscado durante 32 años no aceptara mi amor y mi abrazo”, confiesa Jingzhi.

Debido a sus frecuentes apariciones en televisión para hablar del problema de los hijos desaparecidos, su caso se había vuelto famoso y los medios estaban entusiasmados de reportar la noticia.

El día de la reunión, la Televisión Central de China (CCTV) emitió en vivo cómo Jia Jia entraba en el salón de ceremonias de la Oficina de Seguridad Pública de Xian y gritaba “¡Madre!” mientras corría a abrazarla.

Madre, hijo y padre se echaron a llorar.

Jingzhi se enteró después de que Jia Jia había sido vendido a una pareja que no tenía hijos en la provincia de Sichuan por 6.000 yuan (US$840 de hoy) un año después de su secuestro. Sus padres adoptivos lo nombraron Gu Ningning y lo criaron como hijo único.

Reportaje de la BBC

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