FLORES.

cuéntalo

Lo que hizo para sacar de la depresión a una invidente

Foto: REFERENCIAL.
10 de mayo de 2019

Trabajó arduamente durante dos años para cubrir su jardín de rosas.

San Agustín tenía razón: “La medida del amor es amar sin medida”. Coincide con nosotros en que para amar no existen límites ni imposibles. Muestra de ello, puede apreciarse en un anciano que decidió construirle un jardín a su esposa invidente.

Todo inició con un diagnóstico que volvió, en principio, huraña a la señora Kuroki, quien se recluyó en el interior de su casa y solo salía de ella cuando era estrictamente necesario. Su esposo no soportaba ver a su esposa triste y decidió buscar alternativas para animarla. Así fue como apareció en su mente uno de los regalos que todo enamorado ha hecho alguna vez: flores. No conforme con eso, no quería que fuesen unas cuantas sino muchas, muchísimas para sorprenderla.

Esta historia de amor inició en 1956, cuando la pareja, para aquel momento, recién casada decidió mudarse hasta Shintomi, concretamente hasta Miyazaki. Tuvieron dos hijos y vivieron felices hasta que la salud de la mujer se deterioró muchísimo.

A partir de ese momento, empezó a plantar semillas de “shibazakura”, una especie aromática, que pronto atrajo al exterior a la anciana. Esto hizo que, durante dos años, el señor trabajara arduamente para cubrir por completo su jardín de rosas.

Así logró sacarla de su depresión y hacerla sonreír diariamente. Estos dos granjeros de avanzada edad atraen anualmente a más de 7.000 visitantes cada año a su humilde domicilio que está lejos de convertirse en un espacio público. Una preciosa alfombra que el señor decidió elaborar cuando la ceguera, además de robar la vista a su esposa, le dejó también sin sonrisa.

Con información de ABC.

Si te gustó, compártela: