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Buscan voluntarios para probar LSD en Londres

Foto: REFERENCIAL.
2 de marzo de 2019

Los analistas aclararon que a los voluntarios no se les facilitará sustancias ilegales y mucho menos se animará a nadie a que las tome.

Aunque para nadie es un secreto que numerosas empresas utilizan animales como mecanismos de prueba para comprobar la productividad de sus invenciones, te contamos que los seres humanos también han sido sometidos a estas pruebas. Ejemplo de ello es The Beckley Foundation y del Imperial College de Londres que están en búsqueda de voluntarios que quieran probar la dietilamida del ácido lisérgico o el LSD, como es conocido habitualmente. ¿La razón? determinar si el consumo de una microdosis incide en el bienestar psicológico y la función cognitiva de las personas o si actúa únicamente como placebo.

Todo esto inició cuando unos cuantos emprendedores de la Bahía de San Francisco contaron que parte de sus logros se deben a esta sustancia y unos geeks dijeron que la ingesta de una pequeña dosis de ella les mejora su productividad, creatividad y habilidades sociales. Eso sí siempre que las tomas las hayan hecho en un espacio de un mínimo de tres días y que la dosis diaria no supere los 15 microgramos, es decir, una décima parte de la que se suele emplear para emprender un viaje de ácido.

Una tesis que, de acuerdo con los datos que maneja el Psychedelic Research in Science & Medicine, no sería para nada descabellada ya que, según se desprende de sus observaciones, en dosis tan bajas, “los psicodélicos aumentan la atención y la capacidad de procesar información. Por lo tanto, son útiles para impulsar la creatividad y el rendimiento laboral”.

¿LSD o placebo?

Para poder iniciar cuanto antes la investigación, Balázs Szigeti, líder del proyecto, hizo un llamado tanto a los mayores de edad que ya están recurriendo a estas microdosis como a los que tengan la intención de tomarlas y quieran ayudar a la ciencia, pero dejó claro que en este trabajo ni se facilitarán sustancias ilegales ni se animará a nadie a que las tome.

Tras haber conseguido a los voluntarios, iniciará el estudio en el que se realizará un seguimiento diario de los consumidores durante cuatro semanas. A lo largo de este tiempo estos nunca sabrán si están tomando dosis de LSD o de placebo.

“Las microdosis se les suministrarán en unas cápsulas de gel no transparentes que, a la vista, serán exactamente iguales a otras de placebo que habrán preparado expresamente para la ocasión”. Después de cada toma se someterá a los voluntarios a preguntas sobre su estado de ánimo y serán examinados a través de distintos juegos en línea creados para medir su rendimiento cognitivo y si todo va bien, apunta Szigeti, los resultados se harán públicos el próximo año.

Con información de Investigación y Desarrollo.

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