Empresario brasileño se mudó a la frontera para ayudar a venezolanos

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Empresario brasileño se mudó a la frontera para ayudar a venezolanos

Foto: Blog do eGestor/Cortesía
12 de julio de 2019

A veces la ayuda a los demás viene de donde menos lo esperas, como lo es de manos de un empresario brasileño mormón que fue a ayudar a los migrantes

El tema de la migración que sale desde Venezuela es muy, muy complicada. Tanto los que se van por Colombia como por Brasil, tienen la vida muy cuesta arriba. La gente duerme en refugios y les cuesta insertarse en la sociedad.

Sin embargo, hay un «ángel de la guarda» en Brasil que ayuda a la gente. Para unos, es un empresario de ese país que entró al llamado «club Forbes» en el año 2014, pero para los migrantes representa la verdadera oportunidad de empezar de cero.

Y eso es lo que es lo que simboliza Carlos Wizard Martins, quien tiene 62 años y casi está retirado de los negocios. Al ser mormón, su religión lo mandó a Boa Vista para ayudar a la gente que llega desde Venezuela. Una labor loable.

La gente escogió Brasil por la facilidad en los trámites migratorios que permiten tener una nacionalidad.

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«Muchas veces me siento como empleado de un centro de llamadas», dice sonriendo y mostrando las decenas de mensajes que recibe de sus voluntarios en su Whatsapp en una entrevista que concedió a la AFP.

Martins, dueño de un conglomerado de más de 20 empresas, defiende como solución trasladar estos migrantes a otros estados para aumentar sus oportunidades y evitar la sobrecarga de Roraima. Además, destacó que estará en esa misión hasta 2020.

El gobierno brasileño desplegó una operación con la que ha transportado a 8.755 venezolanos desde febrero de 2018. Martins y su red de voluntarios, otros 3.000 desde agosto del mismo año.

«Lo hicimos sin gastar un céntimo», afirma.

Para acelerar el proceso cerró un acuerdo para utilizar los asientos vacíos de las tres aerolíneas que viajan desde Boa Vista.

Como si armase un rompecabezas social, Martins analiza el perfil de cada familia para recolocarla gracias a su red de voluntarios que apoya a los migrantes hasta que consiguen trabajo. En 90% de los casos esto ocurre en 60 días, dice.

El empresario, que hizo gran parte de su fortuna al vender su red de escuelas de inglés Wizard, dice haber recibido una lección de humildad en esta misión, la tercera que realiza para la iglesia en 50 años como feligrés. Pasa desapercibido en las calles de Boa Vista y es conocido por los venezolanos a los que ayuda como «el hermano Carlos».

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Martins insiste en que este proceso no puede tener una visión asistencialista, concepto que él ve arraigado en los venezolanos que ayuda.

«Tenemos una casa de apoyo donde los migrantes se quedan algunos días. Ellos nunca apagan la luz, porque como en Venezuela ya no la pagaban no ven el costo; igual con el agua o el gas, les tenemos que explicar (…) Venezuela es un asistencialismo total», dice el empresario.

Dice ser criticado a diario por ayudar a venezolanos y no a brasileños pobres. A lo que replica: «No se puede perder la perspectiva. El pobre siempre existió y siempre va a existir, pero un refugiado está llegando aquí con la ropa del cuerpo (…) Es una situación de alta vulnerabilidad».

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